jueves, 7 de agosto de 2014

La verdadera historia de La re-Evolución Bufa




En el año del conejo de la primera década del siglo XXI, surgieron por generación espontánea los primeros Héroes de oriente que sembraron las primeras semillas bufas. Las sembraron trastornados en luna nueva, en la noche más oscura del frío invierno. Abonaron la tierra con su sangre, sudor, lágrimas, flemas y mierda verde. Barbecharon el suelo con sus propios pies descalzos olorosos, callosos y torcidos. Regaron con aguas blancas y rojas de sus fluidos sagrados los surcos muy bien trazados. Esperaron bajo la sombra de su propia historia a que saliera el sol para dar calor. Apenas asomó la primera luz, se levantaron y siguieron su camino. Su misión estaba cumplida.


De la tierra brotaron cuerpos con rayas blancas y negras, amarrados de pies y manos con redes de pescador, se decían individuos de libre albedrío levantando su báculo de bambú y se ufanaban de su resistencia al dolor. En el año del dragón sembraron nuevas semillas que brotaban de sus granos rojos que tras rascar sin parar. Quemaron redes, báculos, sus rayas blancas y negras, sus pesadas condenas, y se atrevieron a contar su verdadera historia. Al sentirse más ligeros caminaron gráciles por otros senderos.




De la tierra roja y amarilla brotaron esta vez seres trasnochados que se perseguían la cola y jugaban a ser gusanos, mientras de sus bocas escupían fuego que quemaba hasta sus colas. Una y otra vez se iban y regresaban. Atrapados en la eterna clepsidra daban vueltas y vueltas y eso los regocijaba. Aturdidos y mareados aventaron por los aires semillas que salían de sus bocas, de sus colas. Siendo el año de la serpiente abonaron la tierra con cantos, baile y sonidos de maltrechos instrumentos. Lograron mirar un poco su luz tibia y su rostro sucio. Se perdieron por los valles cantando y contando sus logros y virtudes. 

 

Esta vez la tierra ya rica y nutricia expulsó de sus entrañas hermosos tullidos con pies y manos, rebeldes que se revelan de a poco dentro de una caja de zapatos, reaccionarios que intentan cambiar su mundo vacío, que trasgreden hasta la entraña de su padre, hasta la memoria de su madre. Rebeldes que han cortado el cordón umbilical y contentos salen a bufar. Y en el año del caballo deciden cabalgar sobre los hombros de sus vicios y placeres... ¿Serán capaces de cabalgar sobre sus más grandes miedos y rencores? ¿serán a caso la nueva generación de héroes que se siembren a ellos mismos y renazcan de su historia putrefacta?

 

Esta historia aún no termina, todo vuelve otra vez a empezar, el eterno retorno retornará y también este instante y yo misma...


Ana-King Skywalker


**La re-Evolución Bufa se gesta en 2011 dentro del Taller de Bufón de la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente (FARO, Ciudad de México) como una inquietud personal de crear un proyecto de investigación escénica que experimente los alcances del Bufón como herramienta de transformación del individuo y de su comunidad. Dicho proyecto pretende crear propuestas escénicas donde los participantes no “actúen” a ser bufones, si no que se "conviertan" en bufones al entrar en un proceso de transformación personal. Dentro de este proceso los participantes se someten a una confrontación consigo mismos, a un reconocimiento de sus contradicciones, sus miedos, prejuicios, verdades, mentiras, lo sagrado, lo profano, sus deseos, anhelos, etc., para lograr la burla certera de lo que son y convertirse en espejos que reflejen la sociedad decadente y enferma de la que formamos parte. Este camino propicia que los participantes liberen todo su potencial creativo, se reconstruyan así mismos y entren en un proceso de evolución personal, corporal y escénica usando el espíritu del bufón como herramienta y así construir una postura crítica no sólo ante su realidad externa, sino ante sí mismos.

El proyecto La re-Evolución Bufa ha participando de manera destacada en el XII Festival Metropolitano de Teatro Universitario de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa (2012); en el 3er Festival de Teatro Independiente de la Ciudad de México (2012); en el Segundo Encuentro Universitario de Teatro de la Universidad Autónoma Chapingo en Octubre de 2012, en la 1ª Feria de arte callejero del Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en enero 2012, en la Universidad Obrera (2013) y en el Centro Cultural Rosario Castellanos en Comitán Chiapas (2014).
 

lunes, 27 de enero de 2014

Quizás, quizás, quizás...



Quizá cuando un bufón ríe es porque sabe que puede, quizá sólo quiere, quizá es divertido molestar y quizá es verdad esa leyenda de que ríe llorando; 
quizá llora porque duele sacar la mierda tan prensada que tiene atorada desde la sagrada coronilla; 
quizá siente que al hincar su lengua, en el otro, se desquebraja y punza hasta estallar en la carcajada o en una risita; 
quizá un bufón también quiera en su lengua leprosa besos dulces y picantes como chile sin desvenar; 
quizá necesite abrazos, cálidas caricias, lamidas brutas, apretones infrahumanos, rasguños insondables, susurros poetas, besitos como los que se revientan en la panza de los bebes en sus cuerpo deforme y quizá quiera espantar con el mismo a quien le abrace y quizá cause gracia y quizá no...


Quizá gozo por esa alegría.
Quizá es insoportable ser bufón
Quizá me cure del pavor a los celos
Quizá crea con seguridad en lo que dudo
Quizá se me quite el miedo a dejarme querer
Quizá me desaparezca menos y sea constante en algo
Quizá ya no falte a bufón por miedo al salón de los espejos
Quizá deje la propiedad  y acepte que la indigencia recórrala mi cuerpo
Quizá puedo partir a donde quiero y dejar la placentera cobardía legalizada
Quizá déjeme llorar la alegría tan mortal con la que me sellan las sonrisas de niños
Quizá prefiero al bufón que a los estudios, pero no vale, quiza uno no se puede pasar toda la vida bailando sin saber bailar y haciendo lo que a uno le gusta, porque quizá el bufón no me abraza con páginas autorizadas que me llevan al vacío para que aprenda a caer “bien” y encajarme críticamente, ¡claro, quizás quizásss quizássssssss...




Dulce Herba Sum

Bufón que se ríe de mí


Idiotas que caminan el bosque en círculos, locos que se burlan de mi, de ti y en tus narices, locos bufones con ruido de colores, bufón sagrado descansando en las vías del tren que me llevará al sur.


Y por ahora aquí estoy, siendo guía de jóvenes contentos y descontentos, alegres y huraños, tiesos y flexibles, laxos y activos, suaves y rasposos. Y es que con tan sólo siete años no me considero aún maestra, soy facilitadora y guía que muestra un posible camino a otros que quizá como yo buscan una luz que ilumine su andar. Y aquí estoy con la experiencia que me dejó la academia y el método científico de no repetir formas obsoletas de adquirir y acumular conocimiento, sino de facilitar el liberar todo el potencial creativo cubierto por densas capas que nos hacen rígidos, no moldeables.

Y yo viajando y creyendo y guiando y enterrando mis formas de siempre y sacando las nuevas a flor de piel y hueso. 
 
No me extraña que aún siga aquí queriendo dejar una semilla en otros, queriendo cumplir con una misión, con mi misión de vida quizá. Que después de experimentar durante veinte años en el laboratorio, continúe haciéndolo aquí en el Laboratorio de bufón, el Taller de Bufón, Teatro Bufo, como le llamaba antes. Que quizá esa es mi labor por ahora, experimentar con la realidad, con los métodos, con las formas sin forma, con la técnica sin técnica; experimentar conmigo misma para poder mostrar el camino a otros. De pronto entre tanto descontento y desencanto valoro que exista un espacio donde pueda guiar a otros que como yo llegaron en una situación de crisis y que encuentran es este camino su razón de ser, de vivir, donde puedan recuperar quizá sus sueños olvidados o simplemente donde encuentren un espacio para divertirse.

Hay en mis ojos y mi sonrisa plumas rojas y azules que amenazan reírse de mí y de ti.


Reconozco la gran responsabilidad que implica el dirigir a un grupo de personas,  requiero de estar siempre alerta para mirar desde dónde estoy guiando, ¿desde mi enojo?, ¿desde mi víscera?, ¿desde mis miedos?, ¿desde mi egoísmo disfrazado de altruismo? Evito todo el tiempo que el taller de bufón sea una fábrica de “anitas y anitos bufoncitos”, conmigo en el mundo basta. Mi oficio ahora es re concebir las artes como una forma de reconocerme, de sanarme. He encontrado que lo más importante es observarme y luchar contra mi misma todo el tiempo para no terminar siendo todo eso contra lo cual grito, escupo, vocifero. Para no repetir los mismos círculos viciosos, para no infestar al mundo con mi propia mierda.

Hay en las líneas blancas y negras de mi cuerpo el aviso de que ahí huele a zorrillo, que el pájaro del trueno ha tronado los silbidos y el zorrillo se ha disfrazado de payaso o el payaso se ha disfrazado de zorrillo.


 Y ahora me queda seguir creyendo en eso que he construido, han sido casi siete años de experimentar, de conducir, de evolucionar. La re-Evolución Bufa ya comenzó y ahora viene más fuerte y más viva porque ya salió el sol. Tanto he cambiado en estos años, tanto he sanado y resanado que ya estoy más entera y con más certeza para bien caminar. Ya he tomado mis edades de la mano y con ellas tomo de la mano a aquellos que quieran cerrar los ojos, dejarse guiar y asomarse a lo conocido y desconocido de su propia historia. Y después de tantos años he logrado creer en lo que hago, en lo que soy, en lo que pienso. Estoy viendo y reconociendo con mis propios ojos el fruto de este trabajo, lo veo en la mirada trasparente de los jóvenes, en su hablar sereno y más sabio, en su cuerpo más libre y suelto para estar, jugar, llorar, explotar, en su rostro más claro.

Que el bufón sagrado se ha comido mi nariz roja, que sólo hay un tinte negro para delinear mis ojos y cuando broten mis lágrimas aparezca la llorona.


Y es en el FARO, en el salón de los espejos donde aprendemos a mirar al otro como si fuera yo mismo. Donde aprendemos a reconocernos y mirar nuestra sombra y nuestra luz, donde tocamos las infinitas capas de nuestra tierra, cielo e infierno. Con ellos he llorado, reído, blasfemado, con ellos he cantado, he sido otra vez niña, joven y anciana. Hemos aprendido a reírnos de nuestras peores desgracias, de nuestros más grandes dolores. No es fácil ser guía de jóvenes inciertos, resentidos y tullidos del alma. No es fácil librarlos y librarme de los condicionamientos rancios de siglos de estupidez humana. Ahí en ese lugar también yo he mostrado mis miedos, mi lado más vulnerable, me he desnudado en cuerpo y alma y he dejado ver lo más frágil de mi ser, me he dejado golpear por el gran bufón encarnado en sus enojos. Y después de enjugarme las lágrimas me levanto más fuerte para jalar la yunta que a veces avanza, que a veces se atora.

Ay de mi llorona, llorona, que llora, que ríe, que canta, que se atreve a confrontarse y a ponerse con sansón a las patadas. Y qué fuerza que sale de la entraña y del enojo. Y qué fuerza sutil y poderosa de la energía femenina que deja que la penetren y ahí es donde el miedo revienta y asusta asomarse a la cueva sagrada del misterio de mi propia historia que bien puede ser tu historia.

El momento de integrar todo lo que soy y he aprendido en la vida ha llegado y es más claro. El arte contemporáneo, la danza, el bufón, el laboratorio. El arte de la ciencia para mezclar y cocinar un buen caldo que resulte transformador y sanador para quien lo ejecuta y para quien desde afuera lo saborea. Y más allá del discurso que siempre lanzo ¿qué razón de ser tiene hacer arte o ciencia si no surge de un algo genuino inherente al universo personal y humano? Es momento de aprender de los sabios maestros del butoh, del teatro y de la ciencia: experimentar disolver la delgada frontera entre teatro y danza, entre el movimiento y la palabra, sonido e imagen, arte y ciencia, ficción y realidad. Es momento de que el actor toque su propia santidad para alcanzar su estado puro. Es momento de Ser para alcanzar el estado de No Ser y recuperar el cuerpo que nos ha sido robado. Es momento de tocar la historia propia para despersonalizarse y tocar al espectador para que deje de serlo. Es momento de acariciar la propia locura para entender la locura del mundo. Es momento de reírse de uno mismo para espejear al mundo y dejar que el bufón se burle de nosotros, es momento de sanar, para Ser Humano. 


Bufón que se ríe de mí y de ti, espejo-reflejo de tus propios miedos, de tus recuerdos olvidados, de tus anhelos incumplidos. 

Ana Lidia.

En el salón de los espejos


En el salón de los espejos, donde cantamos, lloramos, nos azotamos y extasiamos. Donde exploramos nuestras infinitas capas de tierra, de cielo e infierno. Donde reconocemos nuestras virtudes y defectos. Donde miramos al otro como si nos miráramos a nosotros mismos. Espejos unos de otros que van, que vienen, que vuelven, que se disuelven. El bufón escondido detrás de nuestro rostro esperando el momento para asestar un certero golpe en el ombligo sin centro. Música que sale del vacio de ser nada y ser todo. Gesto y movimiento que se funden en un sólo ritmo, el del corazón.

lunes, 21 de mayo de 2012

De Vida o Muerte


¿Cómo lograr burlarse del Rey sin que éste te corte la cabeza? ¿Quién es el Rey del siglo XXI? 

El Rey puede ser cualquiera que te mira como su Bufón, al que le llegan tus palabras, tus flechas. Que hay que saber mirar adentro para saber de dónde vienen y cómo vienen. Si están impregnadas con veneno para la destrucción o con el antídoto para la transformación, la evolución. Flechas que bien pueden ser acupunturales y contribuir a la apertura de la conciencia del individuo, del colectivo, la comunidad.

La naturaleza del bufón es trasgredir, cuestionar con sarcasmo y humor ácido, burlarse de la estupidez humana, ser el espejo mágico que muestra a los “normales” lo que no queremos ver ¿Cómo encontrar estas flechas?, ¿cómo transgredir sin siquiera tocar al otro? ¿Cómo salir a las calles sin que te ladren los perros ni te coman las feroces fieras, ni te consumas en las llamas del fuego de ego-dragón? ¿Cómo salir a las calles para celebrar el carnaval y el ritual sin ser llevado a la hoguera? ¿Desde qué oscuridad sale el bufón para mostrarnos la luz? ¿Quién eres tú para ponerte las ropas del payaso, el bufón, el juglar, el artista o el loco? 

Locos artistas que son parte de una gran obra maestra que se ha exhibido desde años remotos en anfiteatros, museos, calles, plazas, mercados, en el barrio, mi cuadra, mi casa.  Donde los actores somos Tú, Yo, Nosotros, jugando a ser Alguien en este hermoso escenario de la vida.



Ana Lidia Gómez.


Payasos y Bufones Sagrados, Tontos y Locos Santos




PAYASOS SACRADOS Y TONTOS SANTOS: PAYASOS SAGRADOS

domingo, 29 de abril de 2012

La Prisión de la Libertad Copyright

"Caminamos por la vida sintiendo la opresión de no poder ser,
el mundo te devora y quieres escapar.

Entonces te levantas,
abres los ojos y contemplas las miles de puertas que tienes
¡por fin lo encontraste!
pero algo pasa...
Lo tienes
pero
¿qué haces con él?

Miedo, desesperación, duda...
Todas las opciones para tomar y no sabes qué hacer con ellas...
Entonces llegas a lo irreal, lo torcido
¿entraste o saliste de la prisión?

La libertad se vuelve una celda cuando no sabes hacia dónde vas."

Diego Chacón

Camino por la vida sintiendo la opresión de no poder ser,
el mundo me devora y quiero escapar.

Entonces me levanto,
abro los ojos y contemplo las miles de puertas que tengo
¡por fin lo encontré!
pero algo pasa...
Lo tengo
pero
¿qué hago con él?

Miedo, desesperación, duda...
Todas las opciones para tomar y no sé qué hacer con ellas...
Entonces llego a lo irreal, lo torcido
¿entré o salí de la prisión?


La libertad se vuelve una celda cuando no sé hacia dónde voy...


La re-Evolución Bufa

lunes, 5 de marzo de 2012

El Bufón Sagrado

A lo largo del tiempo, de entre lo bufones emergieron las grandes familias. Existió la del misterio, luego la del poder, y por último apareció una banda más loca, la de la ciencia. Estas tres familias nos llevan a establecer hoy día tres territorios diferenciados, casi autónomos: el misterio, lo grotesco y lo fantástico.



El misterio merodea cerca de la creencia, casi religiosa. Lo bufones del misterio son adivinos. Conocen el porvenir. Saben cuándo será el fin del mundo y pueden anunciarlo. Conocen el misterio de antes del nacimiento y el de después de la muerte. Son profetas.



Los bufones del misterio, surgen de la noche en procesión y bailan al ritmo de la percusión, calentando así el espacio. Traen consigo la palabra dormida. Los diablllos despiertan a su profeta que, como un iluminado, se yergue para describir el fin del mundo. Los bufones miman entonces las imágenes del Apocalipsis y se divierten parodiandolo. Después de haber visto el futuro, la palabra se derrumba y es llevada de nuevo al interior de la noche al son de los tambores. En esta ocasión, los grandes textos acerca del misterio y de su belleza fueron recitados por los bufones del diablo.(1)



También el payaso sagrado o bufón sagrado, ocupa un lugar en los rituales de los pueblos. En algunas tradiciones los “payasos sagrados” eran los que realizaban los rituales para apartar al diablo o su ritual servía como una dolorosa experiencia iniciática en la cual el iniciado debía persistir durante los insultos y bromas de los que le era objeto.

En las ceremonias que se hacían a Quetzalcóatl había representaciones teatrales, como parte del culto al dios del aire Ehécatl Quetzalcóatl. Los actores representaban enfermos que acudían al templo en busca de la salud y entablaban diálogos que resultaban graciosos por los defectos físicos de los personajes representados.

Son los payasos sagrados quienes marcan el punto de contacto entre lo sagrado y lo profano, entre el secreto y su revelación. Personifican  todo aquello que nos permite ver más allá de lo que nos está permitido ver a simple vista.


1. El cuerpo poético, Jaques Lecoq, Ed. Alba, España 1997.

lunes, 20 de febrero de 2012

Tiempo de bufones

La diferencia entre el Clown y el bufón es que el clown está solo en tanto que el bufón forma parte de una banda, también es que nosotros nos reímos del Clown en tanto que el bufón se ríe de nosotros.
La base de la bufonada es la burla llevada hasta la parodia. Los bufones se divierten en reproducir la vida de los hombres a través de juegos y de "locuras". La palabra no es directamente ofensiva hacia el público; no está la voluntad deliberada de burlarse de él, la relación, el vínculo es de otro orden.

Los bufones vienen de otro mundo, están ligados a la verticalidad del misterio, forman parte de la relación del cielo y de la tierra de la cual invierten los valores, escupen en el cielo e invocan lo terreno; en este sentido están en el mismo espacio que la tragedia, se cruzan sobre la misma verticalidad.

Los bufones están organizados jerárquicamente y viven en una sociedad perfecta, sin conflictos, en donde cada uno encuentra su lugar exacto, una imagen ideal de la nuestra. Está el que pega y el que recibe, el que tiene la palabra es llevado por la mano de otro que no la tiene, sin revolución ni cuestionario alguno. Son educados y se ayudan entre ellos. ¿Por qué esta perfección? Porque no son como nosotros. La imaginación del misterio les da otro cuerpo que les permite crear una distancia entre ellos y nosotros, salir a la calle y bordearnos siguiendo fieles a sí mismos y nosotros también.

Cada país tiene, en lo más profundo de su cultura, una fuente bufonesca que reaparece en el trabajo de los bufones: América Latina aporta los pájaros mágicos, los Ingleses, las brujas nocturnas de Shakespeare; los Franceses, los alimentos y la cocina de Rabelais; los Alemanes los mitos de Lorelei; Los Suecos los pequeños monstruos de las noches blancas.
El teatro de bufones pertenece totalmente al teatro de imagen. Los gestos están transportados y encuentran su organización a través del vestuario que los obliga a hacer ciertos movimientos hasta llegar a una acrobacia catastrófica que sería imposible de efectuar con un cuerpo normal. Así, los bufones aparecen en color, con enormes vientres, pechos gordos, compensados por traseros gordos, jorobas que empujan las articulaciones en cuerpos lineales y fugaces. Las piernas crecen dos metros o desaparecen bajo el cuerpo, una joroba al ras del suelo. También hay bufones de la belleza del diablo, elegantes, y los inocentes que protegemos.

El pueblo de los bufones es inmenso y es imposible precisar los límites. Encontramos como un eco, las pinturas de J.Bosch, Aristófanes, Shakespeare, UBU, las gárgolas de las catedrales del Medioevo, los bufones del Rey y los bebés enormes de cuarenta años. Los bufones pertenecen a la locura, a esa locura necesaria para mejor salvar la verdad. Se acepta de un loco lo que no se acepta de una persona dicha normal. Se lo puede excusar cuando diga palabras degradantes pero se lo escucha, como el rey escucha a su loco.
Tantos ejemplos que la imaginación florece en los espectáculos de bufones.

Muy diferentes entre sí, se reúnen con los temas que les conciernen. Ellos van a representar delante nuestro, de manera heterogénea, como un desfile, nuestras propias locuras. Juegan con nuestra sociedad, los temas del poder, de la ciencia, de la religión, en "locuras" organizadas siguiendo reglas precisas, donde el más débil dirige a los otros y declara la guerra porque se aburre.

Así, los bufones denuncian, y al mismo tiempo proponen el espacio trágico. Es por esto que en mi escuela, en los espectáculos de bufón, yo hago decir los grandes textos poéticos. En el momento más favorable, en el máximo de intensidad, uno de los bufones toma la palabra y dice, sin parodiar grandes textos poéticos: la Biblia Artaud, San Juan, T.S. Elliot, Rimbeau, Shakespeare... Los bufones permiten que se los oiga mejor que en una noche de gala poética en vestuarios serios. El ritmo, la danza, martillan el suelo y los instrumentos de percusión marcan el tiempo en los rituales que preparan el acontecimiento.

Tiempo de bufones, Jacques Lecoq
Traducción Cristina Moreira

Sobre el Bufón


En épocas antiguas había una costumbre muy curiosa en Italia: en los teatros, para evitar que el público se aburriera mientras cambiaban los decorados, salían a escena unos cómicos con la boca llena de aire y otros actores con gestos muy exagerados se dedicaban a darles bofetadas haciendo que el aire saliera en forma de bufido y provocando la risa del público. Bufón viene, por lo tanto, del italiano "Buffare", que significa soplar, y al cómico que salía con la boca llena de aire y recibía las bofetadas lo llamaron "Buffone". A partir de entonces, a la persona que hace reír poniéndose en ridículo ella misma o mostrando cosas ridículas se le llama bufón.

Bufón (cómico)

Se llama bufón al truhán o gracioso que con sus palabras, acciones y chocarrerías tenía por oficio hacer reír a los poderosos. Mayormente solían ser gente con unas características físicas fuera de lo habitual: jorobados, enanos, cojos, mancos, etc., y se solían reír más de sus defectos que de sus chistes.
Se piensa que los bufones son exclusivos de la Edad Media y comienzos de la Moderna pero lo cierto es que los cómicos que han vivido de sus gesticulaciones, chistes y piruetas junto a los más pudientes han existido desde hace milenios.

HISTORIA

Grecia y Roma

En Grecia Y Roma ya figuran los bufones haciendo su papel. En Grecia, los atenienses no desdeñaban oír a los más viles bufones en los mismos teatros en que se presentaban a la vista y admiración del público las creaciones de Sófocles y de Eurípides.
En Roma, las obras de muchos autores cómicos están confirmadas plenamente por pinturas halladas en Pompeya que demuestran el gusto con que el pueblo romano llegó a escuchar a los bufones. La afición a tal tipo de gentes hubo de crecer en Roma al ritmo en que las costumbres se corrompían y que aumentaba el amor al lujo y al desenfreno por la ostentación, causando cada vez mayor deleite y siendo buscadas con mayor empeño las monstruosidades físicas, morales e intelectuales: enanos, gigantes, deformes, etc. La costumbre creó el tráfico y éste llegó a ser tan enorme que se hizo en Roma un mercado especial para esta clase de mercancías.

Aun sin contar con los que aparecían en los escenarios de los teatros, tenía el pueblo sus bufones que le divertían en las plazas y en los puntos concurridos de las calles siendo política de los emperadores alimentar estos gustos para distraer a la gente apartándola de los asuntos importantes y de Estado.

Sobre el año 300 a.c. el Emperador Chino Shih Huang-Ti reviso la construcción de la Gran Muralla China. Miles de trabajadores eran asesinados o morían de cansancio durante su construcción. El emperador planeaba también pintar el muro lo que hubiera provocado la muerte de otros muchos miles. Su bufón, Yu Sze, fue el único que se atrevió a criticar su plan. Yu Sze, bromeando lo convenció para que abandonara su idea de pintar el muro. Yu Sze es recordado hoy en China como un héroe nacional.

Edad Media
El uso y mantenimiento de los bufones se había introducido entre los señores y reyes de la Edad Media. Cada castillo tenía su bufón y llegaron a adquirir verdadera importancia. Se les vio en Alemania tomar parte en las conspiraciones, en las guerras, en las fiestas de aquella época caballeresca, sobre pasando con frecuencia en valor a los más ilustres caballeros.
Algunos bufones llegaron a adquirir títulos de nobleza y bastantes cualidades de hidalgos. Como favoritos de los grandes y de los reyes se hallaba su existencia sujeta a muchas vicisitudes no siendo caso único el del bufón de Margarita de Navarra que después de haber gozado durante muchos años del amor de la princesa, muerta su favorecedora murió a su vez en la mayor miseria.
No faltó entre sus chistes ejemplos de sutileza e ingenio, siendo sobre todo notable que las verdades que los más íntimos de los reyes no se atrevían a pronunciar brotaban a veces de manera normal y corriente de labios de los bufones.

En aquellas épocas el Bufón se sentaba al lado del rey y observaba con su mirada suspicaz los entretejidos del poder, con arte y humor desenmascaraban las falsas buenas intenciones del poder. El rey convivía con el Bufón, éste dormía a sus pies, le acompañaba a todas partes, lo necesitaba como ahora se necesita de fármacos para gobernar. Precisamente eran estos los únicos que le podían decir la verdad al rey sin temor a sufrir castigo ya que eran tratados como locos.

Uno de los más famosos bufones de las cortes Europeas fue Nasir Ed Din. Un día el rey se vio en el espejo, y triste por lo viejo que se veía, empezó a llorar. Los demás miembros de la corte decidieron que lo mejor que podían hacer era llorar también. Cuando el rey paro de llorar, todos pararon de llorar, excepto Nasir Ed Din. Cuando el rey le pregunto a Nasir porque el continuaba llorando, el replico, "Señor, tu te has visto a ti mismo en el espejo solo por un momento y has empezado a llorar. Yo te veo todo el tiempo".

En la antigüedad o en la Edad Media, entre los particulares o en la corte de los príncipes, en los conventos o en las plazas públicas, en las naciones civilizadas de Europa, o en los pueblos semi-bárbaros de África o de Oriente, podemos encontrar personajes encargados de divertir a aquellos para quienes la vida era triste y monótona.


 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cuando era "Arte Bufo"

A finales del 2007 después de tomar un taller intensivo de "Bouffon" con Fernando Lara (técnica de Philippe Gaulier), emocionados y movidos por la magia del bufón como expresión escénica,  Jacqueline, Mercelo y yo decidimos aventuarnos a iniciar el taller de "Arte Bufo" de forma voluntaria en el FARO de oriente. El nombre de "Arte Bufo" surgió después de llegar a entender que abordar el bufón es todo un arte y que nuestro verdadero entrenamiento como bufones recién gestados apenas empezaba.






El nombre "Arte Bufo" del taller duró apenas un trimestre, ya que a la comunidad del FARO no le era nada familiar el término "Bufo" y para asegurar adeptos cambiamos el nombre a "Teatro Bufo". Este nuevo nombre atrajo muchos jóvenes y no tan jóvenes que curiosos y afines a la expresión escénica se acercaron para ver de qué se trataba este "circo". Así iniciamos un viaje que duró poco más de dos años.


Las sesiones las fuimos construyendo con la experiencia previa de nuestra formación escénica, acompañadas siempre por un intenso acondicionamiento físico, incluyendo acrobacia, técnicas de meditación y diversos juegos escénicos para crear una comunicación colectiva.












Travesía del Héroe

Comparto parte de la experiencia vivida en el módulo Laboratorio de Bufón, dentro del proyecto La Travesía del Héroe, las artes escénicas como formación ética-comunitaria del individuo, proyecto realizado por Jonathan Caudillo.
  

"Quisiera empezar por comentar que esta travesía resultó ser una lucha continua contra mi misma. Cada rostro, cada mirada, cada voz, me confrontó con mis más grandes miedos que en todo momento estuvieron a flor de piel.  Me siento rara al participar en un proyecto de investigación escénica de un proceso que recién empieza a gestarse dentro de mí. Me siento rara al querer hablar del héroe de las mil máscaras, del héroe que se rescata a sí mismo si aún sigo en una gran batalla interna, si aún no logro aniquilar a mi gran Ego-Dragón"


 "Y desde la tibia oscuridad del vientre de la ballena, lanzo preguntas al aire ¿Qué son las artes escénicas? ¿Qué es una travesía? ¿Qué es un héroe? ¿De qué les sirve a los otros que hable del oasis que aún no encuentro? ¿De qué me sirve saberlo? si la vida de pronto se me revela como un gran escenario donde la realidad se fragmenta en temporadas de lucidez, si el escenario me parece como una caja negra cósmica donde se cuajan los sueños"


"Y aquí es donde les confieso dos de mis grandes sueños desde niña: trabajar en un circo y ser Maestra. Coincidió entonces que colaborar en este proyecto refrescó mis sueños infantiles y descubrí el gran placer que me da compartir lo aprendido. Sin embargo me tropecé todo el tiempo con algunos dilemas, la disyuntiva entre enseñar lo poco que sé o no enseñar si aún no soy Maestra en el área. Más he de decir que en todas las sesiones del Laboratorio de Bufón, cada momento vivido, cada respiración, cada inhalación se convirtió en una gota de agua en mis labios sedientos de compartir y sentir a los otros"


"También he de decir que una de las cosas que me dieron comezón en todo momento fue mi negativa rotunda a las técnicas de la academia teatral e intentar proponer una diferente forma de aprendizaje donde no hay técnica que valga si no hay una correspondencia directa con las propias emociones. Una de las cosas que percibo es que si bien la academia aporta conocimiento útil, también este mismo puede tornarse en algún momento entorpecedor del verdadero proceso de enseñanza-aprendizaje"

"Sin afán de tomar esto como punto a discutir, me atrevo a confesar que estoy llegando al punto de reconciliarme con la academia y que este proyecto me ha acercado a ese mundo que bien puede aportarme algo valioso. No obstante también recalco la importancia que tiene para mí el estar formándome fuera de la esfera formal. Pero los valores éticos saltan sobre el comal al pretender hacer realidad mis sueños e intentar ser maestra de algo que apenas empiezo a entender y estar en este loco circo de la vida representando la bufona que no soy"


"Mi morosidad para escribir lo que debía de escribir hace tiempo como resultado de este proceso de investigación viene de dos grandes frustraciones. ¿De qué me sirvió participar en un proyecto de tal perfil si no fui capaz de involucrar a miembros de mi familia en el taller? Me contrariaba ver los rostros extasiados de los muchachos al finalizar las sesiones y llegar a casa para recibir la noticia de que mi sobrina de veinte años fue a caer de nuevo al anexo. ¿Dónde está mi congruencia?, ¿en dónde converge mi papel de facilitadora del taller La Travesía del héroe, las artes escénicas como formación ética-comunitaria y el de integrante de una familia y comunidad disfuncional?... Me perdono un poco por esto al escuchar la frase nadie es profeta en su tierra, pero entonces ¿cómo puede dormir tranquilo el profeta si las milpas de su parcela se están secando? Lejos estoy de ser profeta, pero percibo que esta aparente incongruencia me está llevando a encontrar mi verdadero camino"


"Empiezo a creer que muchas cosas pueden ser diferentes, que puedo vivir disfrutando verdaderamente de lo que hago en la vida. He de decir que tengo periodos en que el mundo se ríe de mi y periodos en los que yo me burlo del mundo, hace tiempo que ocurre sólo lo primero, creo que este puede ser un buen momento para ahora burlarme yo del mundo y gritarle que lo odio, pero no es al mundo en sí, es a la parte racional de este mundo... pero esa es otra historia que debe ser contada en otra ocasión"... Gracias Jonathan!



 Anacoreta BustoAmante
 Agosto de 2010, Unidad de Vinculación Artística del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, D.F. México.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sobre el Taller de Bufón


En el taller de Bufón se pretende que los participantes no "actúen" a ser bufones, si no, que se conviertan en bufones y jueguen a reirse de sí mismos para así burlarse del mundo.
El bufón es un ser libre de prejuicios y moral y por tal es capaz de navegar entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno, adentro y afuera. La imagen grotesca y burda del bufón es una duro golpe para el ego, de manera que si el participante es capaz de reconocerse y burlarse de lo que es, es posible que quede liberado de muchos de sus bloqueos impuestos por su entorno inmediato. El bufón invita a revelarse contra sí mismos para encontrar debajo de todas las capas del “carácter” su verdadera esencia como individuo.
 
Para abordar el bufón se parte de la confrontación personal amorosa para entrar en el campo de la psique del individuo y que éste reconozca a los otros como espejo de sí mismo, reconozca sus miedos, sus máscaras de protección del ego y tome el reto de burlarse de lo que lo sostiene como individuo psico-social. 
 
Con la idea de no dejar cosas fuera he decidido tomar todo lo que me llega y verterlo a un caldero mágico, estoy probando la alquimia de meter muchas de las cosas que he aprendido para transformar la mierda en buen abono, para transformar el plomo en llaves que abran puertas. Estoy experimentando mezclar en una gran cazuela el bufón callejero, el bufón de Lecoq, la danza butoh y el teatro experimental, macerarlo en world music toda la noche, sazonarlo con una pizca de arte contemporáneo, rellenarlo con la historia de vida personal y las cargas afectivas de los involucrados, cocerlo a fuego lento bañándolo con litros y litros de provocación y utopía al gusto.

¿Eres capaz de burlarte de tí mismo?, ¿eres capaz de burlarte de lo mundano y lo profano?, ¿eres capaz de mirarte en el "espejo mágico" para conocer tu verdadero rostro? Para abordar el bufón tienes que abrirte y dejar a un lado todo lo que has construido, mirarlo de frente y soltar una gran carcajada, ¡burlarte de eso que crees que eres!... Cuando el actor se atreve burlarse de sí mismo deja de ser actor y se convierte en bufón, sólo entonces sucede la magia y se convierte en espejo que refeja los vicios sociales, la falsa moral y las contradicciones humanas.

¡El bufón es el único que puede ponerse la corona del rey sin que nadie se de cuenta y a la vista de todos!

¡Te esperamos!
Anacoreta Buscoamante